Orvallo

Me despierta el sonido de la lluvia en mi ventana, 

ochocientos días de música,

de risa,

de rabia,

de paz. [...]


La lluvia sigue deslizándose entre las cornisas, 

despacio como el tiempo, 

sutil como las caricias.


Siguen tiritando las aceras,

ochocientas noches de bohemia, 

de calma,

de espera. 

de mi. [...]


El cielo continúa emborronado, 

como Hiroshima en el pasado, 

como un amante abandonado, 

como un 11 de marzo.


La lluvia lo inunda todo, 

y de pronto Madrid se calla, 

con la lluvia recuerdo 

que me abrigo a la nada. 




Comentarios