Silencio




En medio del caos estaban tus brazos, esos que nunca me han rodeado, esos brazos que me podrían acercar a tu pecho para escuchar el ritmo de tus latidos, para descubrir de cerca tus sueños, para investigar sobre las cosas que te hacen fruncir el ceño... Sentir en mi oído tus palpitaciones, saber que vives y que coincidimos en la misma línea de tiempo. Que la geografía, la historia y la química se han aliado a nuestro favor. Que tus ojos se han cruzado con los míos, que el destino ha dejado de ser verdugo y por fin intenta ser mi amigo.

Pero no, tu no me has acogido, no he sentido tu calidez ni he escuchado tus suspiros, esos que tienes atrapados y que amenazan con salir en cada bocanada de aire. Y yo, yo imploro que suspires, que el mundo entero quepa en tu pecho y que al suspirar lo entregues sano y limpio de nuevo, "el mundo", mi mundo. 

Entre ese caos me topé con tus brazos, pero no me has abrazado, obligándome a beber el desastre y la amargura, la hecatombe y la miseria. 

No me acoges, no escuchas mis miedos, no te importan mis lágrimas, me has dejado huérfana de amores, dejándome a medias, sin desnudar mi alma. Has elegido vivir sin mis caricias, sin mi sonrisa, una que sea solo tuya, comprobar la calidez de mi corazón y quedarte a vivir en él.  No has querido, no he querido. No ha sucedido, ni ¿Sucederá?

A veces pienso que este mundo ya no podría albergar más desamores, ni tanta distancia, todos esos miedos absurdos que ahogan las palabras que podrían ser salvavidas. A veces pienso que, puede haber esperanza, pero me olvido que siempre me equivoco, y me equivoco porque no estás aquí...



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