10 cuando fui a dejarte al jardín de infantes, tomando siempre tu manito pequeñita y frágil. No lloraste, dijiste adiós y caminaste hacia delante ¡Qué orgullosa me sentí!, y que triste de que no me dieses un abrazo y así aprovechar para darte algún consejo de hermana mayor.
Por ti he recibido regaños (que luego te los he devuelto también)
Pero también has sido tú quien me ha acompañado en mis noches tristes
Luego de mis habituales pesadillas
Quién me ha visto llorar en silencio tantas veces
Y lo ha guardado como un secreto sin que tuviese que pedírselo
Yo soy tu hermana mayor pero tú también me has sujetado el corazón y me has protegido. Me has hecho más sabía, y sin duda más feliz. Mucho más feliz.
Gracias por dejarme ser contigo, por tus bromas, por tus abrazos fríos, por no dejarme llevar sola está tristeza que me atormenta a veces y que creo que a ti también, aunque nunca hablemos de ello. Por dejar que te lleve de la mano todavía (no literalmente), y guiarte un poquito, aunque ya no seas más un niño.
Hoy te he soñado, no ha sido un sueño bonito [...] Quería decirte que te quiero, quería que de alguna manera este cariño quede guardado en los pliegues de este tiempo virtual en el que nos movemos. Te echo de menos, tanto que ahora mismo siento el peso del mundo en mi pecho, y quisiera preguntarte "¿hoy puedo dormir contigo?", pero ni estás, ni puedo... Y el peso del mundo sigue en mi pecho, y me habita, aunque yo sonría, aunque en instantes sea feliz. El peso del mundo sigue aquí, hasta que vuelva a verte y me des un abrazo de esos fríos y mal hechos, de los que siempre me quejo, pero que me alivian. Me dan calma. Y sobre todo, me los das tu.
Te quiero, esta vida y la que sigue.
Comentarios
Publicar un comentario