Tu mirada hizo lo que la gravedad hace con los cuerpos, me atrajo a tu centro, caí, sin pensar, sin intentar escapar siquiera.
En esta ciudad oscura, con el cielo triste, con el frío asfalto, esta ciudad que huele a sal, a recuerdos, y ahora también huele a ti. Esta ciudad que te abraza por la espalda y te susurra en el oído: "soy breve".
Te vi cruzar la acera.
Caminabas despacio, como quien acaricia el barrio a cada paso, me miraste por un espacio ínfimo de tiempo y solo pude pensar "ven, y cúrame".
Sacia mis ansias de risas y chocolate
Acércate a mí cintura, y júntala a la tuya, que afuera estoy temblando, pero, roza mis labios y abrasate con mi calor.
Cruzabas la calle, te ibas, pero no del todo, te he atrapado aquí, en estas líneas, y entre mis párpados, porque cada vez que cierro los ojos te vuelvo a ver, a ti y a tu bufanda azul.
Aquí estás, esperando conmigo a ese tren que no espera por ti.
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