Me acaricia tu mirada cuando mis párpados se cierran, dejas de ser lejano y sombrío, tristeza y recuerdo, agonía y nostalgia... De pronto eres algarabía, sudor, calor y bonanza.
Eres ese pedazo de cielo que miro cuando floto en el Pacífico, eres esa tonelada de culpa que me embriaga cuando algunas noches camino descalza por la noria del tiempo.
Eres esa sonrisa gastada que comparto a mis amigos, y también la que alboroza mi cara, cuando en el parque, encuentro a un gato. Eres eso que no tengo, que nunca tuve, y que, sin embargo, echo de menos.
Eres el frío de mis pies buscando otra piel para calentarse. No te encuentro.
Eres esa canción que bailo y canto a todo pulmón. No me escuchas.
Eres todo eso que no merezco, ese destino de vacaciones en el que yo jamás estaré.
Eres esta lluvia que arrulla en mi ventana, eres esa Luna que me sonríe lejana. Eres la discordancia exacta de tiempo y distancia.
Ya lo sé, no vamos a coincidir.
Comentarios
Publicar un comentario