Si pudiera escribir un libro, la primera palabra sería tu nombre, mi primer recuerdo tu sonrisa, y estaría lleno de nudos en los que tú mirada me sostendría y me abrazaría aún en medio del fracaso.
Perdóname por ser viento, por querer ir a todos lados, por no fijarme cuando me hago daño y me rompo, por esa facilidad que tengo de perderme por la gente, por las calles, por los sueños que me comen la cabeza (y el corazón)
Perdóname, porque sé que ha sido difícil enseñarme, cuidarme y ayudarme. Pero he sido viento mamá, soy eso. Aunque desee en un lugar chiquito de mi corazón ser ancla y pegarme en tu muelle contemplando las olas, las gaviotas, el sol y su estallido de colores... Ver como tu pelo se confunde con las nubes, sostener tu mano cada día mientras haya luz en tu mirada.
Muchas veces quise quedarme, no dar ese paso, no caerme bruces frente a los retos, a los miedos que casi siempre han dejado duelos en mi corazón... Pero aún así lo hago, con miedo, con llanto, con rabia y pudor; recojo todo y avanzo. Así me hiciste, o eso entendí que tenía q ser, y me gusta.
A veces parece que paso a paso me alejo de ti, y me duele, nos duele. Pero paso a paso también tejemos esas redes de amor, aprendo de ti (aunque diga q no, y lo haga a mi manera, a escondidas cuando no estás lo hago de tu forma) después de todo, ¿qué soy yo sino la suma de tus aciertos y desaciertos?
A veces parece que no te recuerdo, pero cada día acaricio tu foto antes de dormir, me amarro algún recuerdo como si fuese un collar en mi pecho y esa es la única manera que tengo para poder seguir, para seguir volando y soñando...
Tu estás aquí, enraizada en cada soplo de mi libertad, eres mi guarida, eres ese muelle donde siempre siempre quiero anclar.
Te amo mamá.
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