Estaba tarareando esa canción, que por alguna razón siento que te mantiene junto a mí.
Nunca olvidaré ese día; me dijeron que sí a un sueño, a un plan por el que –aunque había hecho de todo por conseguirlo– muy en el fondo esperaba que me dijesen que no, creía que sería como esos otros deseos que nunca se me (hacen) hicieron realidad (...)
Llenaba las maletas con recuerdos, con lágrimas, con consejos, y sobre todo la llenaba de valor. Y así, de pronto se me ocurrió llamarte, escuchar esa voz que nunca olvido, escuchar tu respiración que me viene siempre como una prolongación de mis propios pulmones. Siempre me taladra tu voz, aunque nunca me hayas dicho nada especialmente memorable.
Sé que no querías que lo notase, pero como te dije, es inconfundible tu voz... Soy una parte de ti, y lo noté; algo se rompió, tu voz se quebró unos segundos, y solo atinaste a decir. "Pórtese bien, mija. ¿Cuándo se va?"
–Hoy, papá. Me voy hoy.
Silencio.
Colgaste.
Tengo mil conceptos de ti, papá. Mil conceptos y aún no consigo acertar.
Eres cercanía;
cuando pienso en ti,
recuerdo tu cumpleaños
tan cerca del mío,
tu carácter y el mío: tan parecido;
desapegado,
frío,
distante...
Recuerdo también
tus caricias,
tu dolor cuando decía cosas que te herían.
Ese único castigo que me impusiste una vez
Y del que estoy muy orgullosa de haber superado.
Nuestra destreza en la cocina, nuestro mal humor y esa practicidad que a veces resulta ofensiva para algunos. No quiero parecerme a ti, no me gusta que me lo digan, (sobre todo si es mamá). Pero me parezco más de lo que me gusta admitir.
Pero: "Hubiera preferido un niño". –dijiste una vez–.
¿Por qué siempre tan machista, papá?
Sin embargo, eso me hizo fuerte,
Me hizo dura contigo,
Me hizo dura con el mundo,
Y te lo demostré mil veces,
Soy más fuerte que un hombre
Más valiente.
Cobarde tu, que te fuiste
Valiente yo, que te perdono
Que te escribo
Que te recuerdo sin miedo ni odio.
Pero un tiempo atrás fui pequeña
Y era débil
Y me hacías falta.
Cuando el sol golpeaba mi rostro
Me entristecía:
¿Cómo se atreve el Sol a salir
Cuando por dentro mi corazón está lloviendo?
Pero todo pasa papá,
Y las nubes también se cansan de llorar
La luz siempre vence a la oscuridad.
Hace años me di cuenta
que estaba lista para volverte a amar
Ya sé que tú no, que prefieres la distancia
Que no sabes ser de otra manera
Sólo quería decirte: gracias papá.
"Yo sí puedo, puedo todo, cualquier cosa." ¿Lo recuerdas papá? Pues gracias por eso.
.
.
.
Y sigo aquí, tarareando la canción, y aferrándome al abrazo que le dabas a la pequeña niña de 6 años que no dejaba de tener pesadillas.
Comentarios
Publicar un comentario