¡Bésame!
Bésame y dime con ese par de brasas lo que tu mirada esconde, escribe con tus manos en el lienzo de mi cuerpo acerca de tu guerra y tus amores. ¡Bésame! es más que una súplica, es una orden.
Háblame bajo la Luna de tu mirada, desnúdame con tu lengua, desvísteme hasta de mis lunares, derrama como miel en mi piel tus palabras, y luego, mientras me tomas del pelo escúchame.
Escucha mi aliento agitado, mis sueños, mis derrotas, mi placer. Cállate y escucha a esas ventanas empañadas de palabras y de sed. Escucha mi cuerpo balanceándose en cada tilde, en cada acento, como un abecedario que acaba de nacer (...)
Luego de prácticar este idioma antiguo y olvidado nos quedaremos quietos, como se callan las flores en otoño, nos quedaremos quietos y perdidos, como las estrellas en la neblina de la noche. Nos quedaremos quietos y sólo se oirá el goce del relato nuestro. Mi cuerpo descansará sobre tu pecho, nos miraremos a los ojos y...
Bésame y dime con ese par de brasas lo que tu mirada esconde, escribe con tus manos en el lienzo de mi cuerpo acerca de tu guerra y tus amores. ¡Bésame! es más que una súplica, es una orden.
Háblame bajo la Luna de tu mirada, desnúdame con tu lengua, desvísteme hasta de mis lunares, derrama como miel en mi piel tus palabras, y luego, mientras me tomas del pelo escúchame.
Escucha mi aliento agitado, mis sueños, mis derrotas, mi placer. Cállate y escucha a esas ventanas empañadas de palabras y de sed. Escucha mi cuerpo balanceándose en cada tilde, en cada acento, como un abecedario que acaba de nacer (...)
Luego de prácticar este idioma antiguo y olvidado nos quedaremos quietos, como se callan las flores en otoño, nos quedaremos quietos y perdidos, como las estrellas en la neblina de la noche. Nos quedaremos quietos y sólo se oirá el goce del relato nuestro. Mi cuerpo descansará sobre tu pecho, nos miraremos a los ojos y...

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