Amalgama

Caía del cielo
la memoria de mi alma
golpeando mi ventana
para que le abra y le de asilo

Por dentro
los gorriones cantaban,
los colores brotaban
como brota la mañana con el rocío

Luego
un instante de pausa
sostiene el aliento
abre la ventana

Aquella noche
nublada
vacía
densa
se impregna en sus colores
absorbe su canto y su fragancia

Y cuando todo parece más sombrío
aparece la Luna,
llena
brillante
eterna

Alumbrándolo todo,
iluminando sus noches.

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