Una duda: ¿Qué podría pasarme?

Ahí estabas, de pie, eras el estandarte de lo desconocido, lo nuevo, la aventura...

La luna golpeaba tu pómulo izquierdo, fue un segundo tan efímero que hasta ahora lo había olvidado. ¿Qué pensé en ese instante?: No me sueltes, y sonreí. ¡Hola! te dije y te besé las mejillas. 

¿Qué podría pasarme? -pensaba todo el tiempo mientras te hacía sonreír-

He transitado ya por los caminos del amor, del olvido, de la esperanza y la tristeza. ¿Qué podría pasarme, a mi? Siempre he cargado con la pena, esta pena que llevo tan dentro y que nadie conoce. ¿Qué podría pasarme a mi, que lo he ganado todo, he apostado y he perdido? Dicen, que para ser feliz hay que conocer la tristeza (o tener mala memoria), Yo conozco la tristeza, y la evito a diario...

La evito cuando voy en el autobús, mirando esas siluetas imponentes de cristal y concreto que se alzan en Madrid, la evito, también, cuando los árboles se deshacen de sus hojas secas en otoño, la evito. Evito, soy un evitar constante de situaciones y momentos que pudieran acrecentar esta tristeza mía. He intentado evitar esta tristeza que me acompaña incluso cuando me has mirado a los ojos, pero no con cualquier mirada, sino, con "esa" mirada. La que es tuya, la que abraza (y abrasa). 

Pero a ti, a ti no quise evitarte, y me aconteciste. Cerré los ojos, como quien disfruta de su canción favorita, como quien ha llegado al clímax, cerré los ojos como lo haría cualquier fulano con fijación por la aventura. Te vi, como quien mira la portada de un libro que no ha leído nunca, como quien de pronto se siente preso de nuevas sensaciones y experiencias, esas que no imaginó que existían, porque nunca antes le habían acariciado.

La pregunta era: ¿Qué podría pasarme? 

Sí, era. La pregunta se ha desvanecido.

Aunque otras cosas, otras cosas... Como dijiste: "ya son nuestras".

moon photograph

Comentarios