Se ha derrumbado el puente que sostenía nuestro amor.
Una noche de insomnio, emborrachándome en la lejanía, perdiéndome en el laberinto travieso del tiempo y la agonía... la infancia, inocencia perdida, te busco cuando me siento vacía, solo tu sonrisa me consuela.
Tu sonrisa debería ser la mía, debería bastar con mirarme en el espejo y sonreír, pero, que alguien me diga: ¿Es suficiente? ¿Alguien ha conseguido llegar al éxtasis total con mirarse en el espejo y sonreír (a pesar de todo)? La psicología moderna habla mucho del amor propio; ¿Es importante y vital? ¡Claro!, es el primer eslabón en esa sinuosa montaña de la felicidad, pero no, definitivamente no lo es todo. Hay más placer en dar que en recibir, amar a otros (aunque suene egoísta) nos satisface, ver la sonrisa de tu madre, de tu amigo, la alegría de tu mascota... Eso da sentido a la vida, eso nos da sueños, nos da esperanza. Hemos venido a este mundo para amar...
Luego entonces se desvela una nueva interrogante, ¿Si amamos fuerte, nos amarán de vuelta? El mismo amor, del mismo modo, de la misma persona... Eso es jugar a la lotería. No suele pasar, debemos de detener la orquesta que nos habla de la armonía, la felicidad, la reciprocidad... Nos amará con suerte la persona que queremos que nos ame, pero muy probablemente no será del modo en que buscamos que nos ame; y cuando te das cuenta que has dado con un amor bonito y cálido, resulta que no es de la persona que esperas recibirlo, o no la misma "cantidad"... ¿Ironía? Si, y roza la infamia.
Pero amamos de nuevo, levantamos muros y deshacemos otros, siempre volvemos a amar, porque la esperanza es testaruda, porque nos gusta jugar y apostar a que merecemos el amor que queremos encontrar. Sin embargo no hay que olvidar lo que decía Mandela:
Una noche de insomnio, emborrachándome en la lejanía, perdiéndome en el laberinto travieso del tiempo y la agonía... la infancia, inocencia perdida, te busco cuando me siento vacía, solo tu sonrisa me consuela.
Tu sonrisa debería ser la mía, debería bastar con mirarme en el espejo y sonreír, pero, que alguien me diga: ¿Es suficiente? ¿Alguien ha conseguido llegar al éxtasis total con mirarse en el espejo y sonreír (a pesar de todo)? La psicología moderna habla mucho del amor propio; ¿Es importante y vital? ¡Claro!, es el primer eslabón en esa sinuosa montaña de la felicidad, pero no, definitivamente no lo es todo. Hay más placer en dar que en recibir, amar a otros (aunque suene egoísta) nos satisface, ver la sonrisa de tu madre, de tu amigo, la alegría de tu mascota... Eso da sentido a la vida, eso nos da sueños, nos da esperanza. Hemos venido a este mundo para amar...
Luego entonces se desvela una nueva interrogante, ¿Si amamos fuerte, nos amarán de vuelta? El mismo amor, del mismo modo, de la misma persona... Eso es jugar a la lotería. No suele pasar, debemos de detener la orquesta que nos habla de la armonía, la felicidad, la reciprocidad... Nos amará con suerte la persona que queremos que nos ame, pero muy probablemente no será del modo en que buscamos que nos ame; y cuando te das cuenta que has dado con un amor bonito y cálido, resulta que no es de la persona que esperas recibirlo, o no la misma "cantidad"... ¿Ironía? Si, y roza la infamia.
Pero amamos de nuevo, levantamos muros y deshacemos otros, siempre volvemos a amar, porque la esperanza es testaruda, porque nos gusta jugar y apostar a que merecemos el amor que queremos encontrar. Sin embargo no hay que olvidar lo que decía Mandela:
"Es nuestra luz y no nuestra oscuridad lo que nos atemoriza, Nos preguntamos: ¿Quién soy yo para ser brillante, espléndido, talentoso, fabuloso?Pero, en realidad, ¿quién eres tú para no serlo?...No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo. Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás".

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