La lluvia

Acarició la lana, el algodón y el lino... Se construyo caminos hacia los sueños que había escrito en su imaginación, que tenían la prosa y el verso parecido al final de un cuento y salió.
Salió a caminar entre los preduzcos de la avenida, a pesar de saber que esos sueños no eran para ella. Salió con los brazos rodeando su propio pecho, con miedo de volverse a equivocar...
Su camino lo hace en solitario, hay huellas de otras personas en su voz y en su mirada, pero está sola. Tiene dentro de sí el peso del tiempo que juzga y cae inclemente. Tiene dentro de sí la culpa de haber pecado de ingenua. Tiene dentro de sí una sed de pecado, de cuerpo, de sudor que no ha podido ser saciada y que la seca. 
Esta sola, esta sola y mira por la ventana el agua que acaricia las cornisas, besando aceras y jugando en el parque... Es una persona que se ríe, sueña y que irremediablemente cada vez estará más sola.
Por creer en sus sueños. ¿Castigo o destino?

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