Adivina quien te ama.

Blanca y fría esperaba.

Llevo un largo camino llegar a "su destino". Estaba allí, fría e inmóvil, esperando aletargada por un rose siquiera de una piel candorosa, de un pulso firme, de alguien que la vistiera y la desvistiera. Buscaba ansiosa el conocimiento, derretirse y desvanecerse entre pensamientos, ideas, arte, romance, lo que fuera, cualquier cosa. Quería amar, estaba convencida que estaba hecha para eso, que era su propósito.

La acaricié, me encanta el amor de antaño, que no se pierde entre bits, códigos, y apagones. Vi en su piel el color perfecto del encuentro y la pasión. Me vi, me entendí, me ayudó a volar, a viajar y a estar quieto, me mostró el verdadero valor del silencio (no su precio). Delgada y peligrosa, suave e invisible. Me entregué a ella y ella fue para siempre mía, le di la vida que le faltaba, me dió la inspiración que buscaba, me alteró, me vació y me llenó.

En mis manos se siente segura, pues lleva una parte de mi y yo necesito de ella, somos cómplices, amigos, amantes, viajeros incansables.

Eternos.

Lo soy yo, gracias a ella.

A fountain pen near cursive writing on white stationery


Comentarios