Hasta el último otoño

Creces de pronto, sin saber lo que cada día va sembrando en tu futuro, sin saber que te esperan congojas repentinas y deliciosas mañanas de mirar al sol en silencio...

Crecer con unos y con otros, abriendo y cerrando capítulos, estudiando allí, y luego allá, trabajando aquí, pero también acá... Viviendo, y muriendo un poco también (...) porque es normal, porque la vida tiene esos matices más coloridos que una aurora boreal, porque la vida son estaciones, y para vivir de verdad hay que conocerlas todas, acariciarlas todas, matarlas todas y volver a empezar.

Pero, para empezar de nuevo, es necesario rendirse primero, dejarlo y tomar otro sueño, u otro camino... Tener miedo otra vez, pedir otra taza de café, y volver a tener esperanza, aunque por dentro tu corazón se apriete, o tu mente se retuerza por la ilógica de tus razones, pero tu sigues allí, mirando el mundo a través del cristal de tus emociones, sonriendo o llorando, pero viviendo hasta que llegue el último otoño.

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