Se cae un trozo de azul por la ventana abierta, sus ojos no reflejan pena, con voz indiferente culmina la acción "Déjalo, no es importante, nada me importa ya".
Los ciclos no aterrizan en ella, horror, amor, desdicha, miedo, felicidad, pasión, ilusión... Todo acaba antes de acabar.
Espera que con su vida sea igual, adelantar el punto final unos párrafos, cometer un error sintáctico, ortográfico, (el que sea) que determine un poco antes el final de esa poesía más cambiante que las estaciones, que evite que los narradores se queden sin saliva y sin pasión, algo que justifique este poema tan malo, diciendo "oh vaya, aquí está el error (por si no descubriesen los otros, por si no leen entre líneas)"
Solo acabar un segundo antes al menos.
Solo un punto final ansioso que quiera empezar ya.
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