Suelen enseñarnos o motivarnos desde chicas a ir en busca del "príncipe azul"; nos explican cómo tiene que ser, cómo tenemos que ser nosotras... Como si fuera poco, suelen dejar entrever que sin él no podríamos ser felices, nos lanzan en la búsqueda del amor de alguien más y nos alejan del amor hacia una misma.
Siempre he vivido historias en las que no me he sentido amada, momentos de soledad aún estando en compañía, engaños, suspiros no correspondidos... Me he quedado a la espera de aquel momento en que pueda sentir que aquella historia tiene sentido. Fracasos y fracasos, constantemente he podido sentir cierto rechazo o vergüenza incluso hacia mi o lo que yo represento. He vivido circunstancias en las que he percibido que soy sólo un estorbo para esa persona cuya presencia para mi lo llena todo...
El tiempo ha pasado y cada vez el mundo se ha vuelto un lugar más duro. Confieso que hasta hace poco era alguien muy frágil y sensible. No lo malinterpreten, no soy enamoradiza, ni suelo ir por el mundo repartiendo amor al viento. Soy alguien reacia, torpe y un poco distante con las personas. Me gusta estar sola y disfrutar de mí, pero había empezado a romper eso, y me di cuenta a tiempo que no era el momento ni la oportunidad, y que quizás ese instante nunca llegue. Me he dado cuenta al fin que yo soy mi compañía eterna, frágil o fuerte, sensible o práctica, simpática o apática, cercana o lejana... Que esperar por ese alguien que me abrace en los momentos cuando ni yo me soporto, que me escuche con atención cuando tengo aquella conversación repetitiva, incoherente y absurda sólo puedo ser yo. Que esperar que alguien tenga la paciencia, la comprensión y la empatía para amarme de verdad no puede aplazarse, porque sería aplazar la verdadera felicidad que sólo está en mis manos.
Hakuna Matata, sin preocupaciones es como hay que vivir.
Siempre he vivido historias en las que no me he sentido amada, momentos de soledad aún estando en compañía, engaños, suspiros no correspondidos... Me he quedado a la espera de aquel momento en que pueda sentir que aquella historia tiene sentido. Fracasos y fracasos, constantemente he podido sentir cierto rechazo o vergüenza incluso hacia mi o lo que yo represento. He vivido circunstancias en las que he percibido que soy sólo un estorbo para esa persona cuya presencia para mi lo llena todo...
El tiempo ha pasado y cada vez el mundo se ha vuelto un lugar más duro. Confieso que hasta hace poco era alguien muy frágil y sensible. No lo malinterpreten, no soy enamoradiza, ni suelo ir por el mundo repartiendo amor al viento. Soy alguien reacia, torpe y un poco distante con las personas. Me gusta estar sola y disfrutar de mí, pero había empezado a romper eso, y me di cuenta a tiempo que no era el momento ni la oportunidad, y que quizás ese instante nunca llegue. Me he dado cuenta al fin que yo soy mi compañía eterna, frágil o fuerte, sensible o práctica, simpática o apática, cercana o lejana... Que esperar por ese alguien que me abrace en los momentos cuando ni yo me soporto, que me escuche con atención cuando tengo aquella conversación repetitiva, incoherente y absurda sólo puedo ser yo. Que esperar que alguien tenga la paciencia, la comprensión y la empatía para amarme de verdad no puede aplazarse, porque sería aplazar la verdadera felicidad que sólo está en mis manos.
Hakuna Matata, sin preocupaciones es como hay que vivir.
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