Amar a otra persona significa muchas veces ceder. Amarse a uno mismo, sin embargo, requiere permanecer firme con sus convicciones y necesidades, una pizca de egocentrismo para evitar ser frágil.
Al fin y al cabo creo que de eso se trata el amor. Cuando decides amar a alguien renuncias a ti -de cierto modo-, amar a alguien más requiere cierta entrega, paciencia y comprensión. Sobretodo, amar es saber que tu vida corre riesgos, que estás entregando tu corazón a alguien a quien nunca acabarás de conocer a profundidad, es lanzarse al vacío con los ojos cerrados y esperar que esos minutos sean mejores que pisar tierra firme.
Esperar que el amor sea correspondido de la misma manera en que tu lo das, suele ser muchas veces motivo de rencor, frustración y decepciones. Algunos me acusarán de ilusa o de falta de juicio, pero yo suelo amar mientras tengo amor, no soy alguien necesitado de afecto, aunque considero que perdono ciertas ofensas fácilmente si veo que es meritorio; eso porque siempre he guardado en mi corazón aquella frase que dice: el verdadero amor echa fuera el temor, tener miedo es tener dudas (...)
Ahora bien, lo ideal es entregar ese amor a alguien que considere alguno de los puntos mencionados como pilar fundamental de las relaciones, porque sino estarías con alguien que no está dispuesto a amar a nadie que no sea a sí mismo.
Y si el amor empieza a escasear y las dudas aparecen es momento de retroceder, o mas bien, redirigir nuestro pasos, volverse hacia el centro de uno mismo y recordar ese amor propio y aferrarse a el, hasta que el dolor haya cesado.
Al fin y al cabo creo que de eso se trata el amor. Cuando decides amar a alguien renuncias a ti -de cierto modo-, amar a alguien más requiere cierta entrega, paciencia y comprensión. Sobretodo, amar es saber que tu vida corre riesgos, que estás entregando tu corazón a alguien a quien nunca acabarás de conocer a profundidad, es lanzarse al vacío con los ojos cerrados y esperar que esos minutos sean mejores que pisar tierra firme.
Esperar que el amor sea correspondido de la misma manera en que tu lo das, suele ser muchas veces motivo de rencor, frustración y decepciones. Algunos me acusarán de ilusa o de falta de juicio, pero yo suelo amar mientras tengo amor, no soy alguien necesitado de afecto, aunque considero que perdono ciertas ofensas fácilmente si veo que es meritorio; eso porque siempre he guardado en mi corazón aquella frase que dice: el verdadero amor echa fuera el temor, tener miedo es tener dudas (...)
Ahora bien, lo ideal es entregar ese amor a alguien que considere alguno de los puntos mencionados como pilar fundamental de las relaciones, porque sino estarías con alguien que no está dispuesto a amar a nadie que no sea a sí mismo.
Y si el amor empieza a escasear y las dudas aparecen es momento de retroceder, o mas bien, redirigir nuestro pasos, volverse hacia el centro de uno mismo y recordar ese amor propio y aferrarse a el, hasta que el dolor haya cesado.
Comentarios
Publicar un comentario