Autoidilio

Intentar ser alguien que no eres porque alguien no te dijo cómo era en realidad.

Conocer a alguien con ilusión a flor de piel, empaparte de sus miedos y sueños, creer sentir sincronía y coherencia entre sus palabras y sus acciones... Desear que esa vida te abrace, porque amas cada palabra con la que ha descrito su ser, juegos, canciones. Promesas. Conceptos. Ideas, ideales.

Luego con cierto asombro y tristeza te das cuenta que hay cosas que no sabías, cosas que duelen, que destruyen aquel camino entre un alma y la otra, llenándola de piedras que amenazan con transformarse en muro.

Pero luego recuerdas, nadie nació para amarme, y mucho menos para hacerme feliz. Entonces trazas un plan hacia ti misma, un mapa que te permita navegar hacia dentro y descubrirte poderosa y valiente.

Es el inicio de un gran idilio.

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