De morado visten las flores, el luto... La propia eternidad (cita)
De morado viste el frío y la fiesta, la comarca y la ciudad. De morado viste la muerte cuando se empieza a enamorar...
Culpa siente de sus cicatrices, también de aquella herida abierta que supurando palpita. El silencio la contiene y la cura, la mantiene a salvo, la purifica, la abriga, la consuela, le quita la ropa, le toca la piel y luego se queda allí hasta que el ruido golpea otra vez.
Calma ahora, que el silencio ya está aquí.
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