La sequía

La larga espera de las palabras, las que calman, desahogan, solucionan, y vuelven a conquistar...

Los libros tienen una magia que pocos logran captar, tiene esa forma deliciosa de hacerte imaginar cada cosa que lees; de imaginar el amor entre sus personajes, su ropa, su esperanza (...) El libro tiene la magia mediante ese recurso imaginativo de llevarte a recordar, imaginas en base a tus recuerdos y experiencias. Entonces, recuerdas... La vida apesta, y cada vez la carga sobre los hombros se hace más pesada, aquel camino directo a ese sueño se vuelve un laberinto, más que eso, te succiona, te aprisiona, no te deja espacio para moverte o siquiera respirar... El dolor de aprender a luchar. El dolor de amar una idea. El dolor.

Saber que vas a conseguir algo, si bien es cierto es una gran motivación, no actúa como escudo o poción mágica ante los distintos obstáculos que se presentan y te debilitan... Saber que te va a llegar algo no hace que la espera sea más sencilla, sino más agonizante.

Pero siempre estarán los libros para alejarte de esa vida caótica y llena de malas palabras que llevas, para transportarte a la piel de un personaje irreal, con problemas creados por alguien con una vida real. Siempre llegará la noche, te obligará a cerrar los ojos hasta contar un día menos en esa vida que se escapa sin saborear ni una gotita de felicidad o alegría. Llegará la noche y te rendirás.

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