Llegando al pico de la montaña.

Repasando las viejas "páginas" de mi blog, y en esos arranques de autoevaluación que cada uno tiene en algún momento, pude percatarme una vez más de lo infeliz que era en mi antigua relación. Era un mal que venía arrastrando casi la mitad del tiempo que duró aquella historia (o más).

Lo noté en varias entradas (algunas ya las di de baja y están mi papelera, o eliminadas definitivamente), en las que ya no me sentía yo misma. Sobrevivía de sueños, de amores imaginarios, de situaciones de las que era testigo casual, vivía de fantasías, de cosas que les pasaban a los demás, a todos, y que, a veces, soñaba con que me sucediera a mi... Vivía de promesas de cartón. Muchas veces decepcionada, o desilusionada, sabiendo que no era amada, que no era ni una sola de las razones por la que él quisiera ser mejor. Engañada. No viene al caso tampoco ponernos en el papel de víctimas o victimarios, lo permití, consciente o inconscientemente, estaba allí, siendo infeliz por mi propia cuenta. Lo asumo.

Veo eso y me planteo nunca volverlo a permitir, no imponer los sueños o deseos de otra persona a los míos... Porque el verdadero amor es ese que sientes y conoces, del que estás segura, del que tienes pruebas. A veces pienso que perdí mucho tiempo, mucho esfuerzo y varias cosas más que no valen la pena traer a memoria. Sin embargo, desde el punto de la montaña que he escalado hasta ahora, veo todo mucho mejor y más claro de lo que estaba antes, ahora que me siento amada, respetada, valiosa, completa; ahora puedo ver que me sirvió de mucho, que he aprendido varias lecciones sobre como no volver a desperdiciar mi tiempo, ni dar oportunidades a quienes no las merecen, a saber distinguir amor de compañía (...)

¡Estoy feliz ahora! tengo planes y sueños por los que lucho día a día, metas que siempre quise cumplir y que nunca me atreví, porque antes me hacían sentir pequeña o incapaz. Tengo mucho más tiempo para dedicarme a lo que me gusta, estoy aprovechando esta oportunidad para proponerme metas y lograrlas, para trabajar hasta el cansancio (por una buena causa), para disfrutar de mis ratos de ocio, para hacer lo que me gusta (escribir). Tengo tiempo para ser yo, de nuevo yo. Más auténtica, más al nivel de los sueños que me planteo.

Me siento segura, camino confiada, he ganado contactos, veo que hay tantas formas de abrirse paso en el mundo, que muchas veces hay problemas o dificultades, que te tiran, que te gritan que no lo vas a lograr, pero aquí estoy, una entrada más cerca, un contrato más cerca, un papel más cerca, cada vez mucho más cerca de mis sueños.

No se rindan, nunca se rindan.

Con amor,
Jex


Comentarios