El lado amoroso de la Luna

Habían inventado ya tantos amuletos sobre el lado oscuro de la luna, pero una noche (o tal vez era de día) decidió aventurarse al lado claro de la luna...

Cada noche tenía una cita con la dorada Luna, la contemplaba enigmática y solemnemente... Suspiraba, soñaba. Amaba. Amaba la idea de que del otro lado de la Luna hubiera alguien esperando por ella... Para la Luna era un placer otear el complemento perfecto para ese par de perlas que la observaban en silencio.

El día llegó, la visitaron, él la visitó del otro lado de la luna, contemplando con mesura su semblante y su calor. "Quisiera poder demostrarte en un segundo lo mucho que me importas y lo mucho que te amo"; y bastó.

Pero había un problema, luego de ese segundo debía volver, volver al otro lado del escaparate... Y se llevó mi amor, me deje mi corazón al otro lado del espejo, deje mi sonrisa descansando en el borde de su cuello, una marca en el brazo, mis ojos en sus labios, me dejé las huellas de mis dedos en cada una de sus cejas, dejé mi voz susurrando en su pecho, el candor de cada abrazo en sus brazos, dejé los más bellos recuerdos en las fotos que tienen su imagen y su nombre... Me dejé la vida en sus fuertes manos.

Sé que volveremos a eclipsarnos, hasta eso amor, cada noche te miro a través de la Luna.

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