Parte inseparable del paisaje en Países Bajos, y porque la literatura no intenta ser romántica cuando la utiliza en historias de amores prohibidos, apasionados, locos... eternos; no, no pretende ser romántica, la literatura de mano del escritor simplemente es justa.
Alta, libre, imponente y fantástica. Parece que la brisa en lugar de acariciarla ha intentado doblegarla, tiene señales del duro trabajo que significa mantenerse de pie ante este impetuoso, parecería imposible que aún en medio del gélido e insensible clima en el que le ha tocado nacer, crecer y vivir pueda ella hacerse la desentendida y vestirse aún afanosa de colores tan insospechados: energía, amistad, ternura, sensualidad, pasión, amor... Vida, todo en ella es vida... y perfección.
Su nombre, –es que como saben, me gusta investigar mucho sobre los nombres (y apellidos) de las cosas (y personas); de donde proviene, quienes lo usaron, que significa... De hecho, cada vez que leo algo nuevo, subrayo nombres que me parezcan o raros, o lindos, tenía antes una lista de mujeres y hombres con nombres particulares pero la delincuencia es tal y se fue la última vez que me robaron la billetera. En todo caso, para retomar el tema...– lo debe a dos cosas (como casi todo). Primero; su origen, segundo; su característica. "Parece un turbante" -alguien debió decirlo al contemplarla- . Ahora bien ¡Vamos! no digan... "turbante", así sin más... como les dije, su origen; de donde proviene el tulipán, un turbante no es cualquier cosa, este es considerado un elemento espiritual, no tener un turbante, especialmente, en algunas culturas árabes es motivo de humillación y deshonra, por el contrario, tener uno es motivo de orgullo, y más allá de eso, su utilidad (aunque no lo crean), los protege de la arena y las altas temperaturas.
En fin, ya sé que me he ido un poco del tema, pero era necesario informarles que mi tulipán no es cualquier cosa, que su nombre, su tamaño, su color, su todo, es fantástico. Que ha sido además una flor por la que la gente se ha jugado mansiones e incluso la economía de una nación(y la libertad de algún loco) por unos cuantos bulbos de tulipán (en los años 1600 más o menos), flor insigne de países como Holanda y Turquía. Este turbante colorido, delicado, elegante y esbelto me gusta por lo que representa; el amor perfecto, la pasión y el romanticismo. Me gusta por lo que es y lo que hace, aún cortado puede seguir creciendo, no se detiene, no se doblega, no se cansa, es un flor con una misión: Vivir.
Alta, libre, imponente y fantástica. Parece que la brisa en lugar de acariciarla ha intentado doblegarla, tiene señales del duro trabajo que significa mantenerse de pie ante este impetuoso, parecería imposible que aún en medio del gélido e insensible clima en el que le ha tocado nacer, crecer y vivir pueda ella hacerse la desentendida y vestirse aún afanosa de colores tan insospechados: energía, amistad, ternura, sensualidad, pasión, amor... Vida, todo en ella es vida... y perfección.
Su nombre, –es que como saben, me gusta investigar mucho sobre los nombres (y apellidos) de las cosas (y personas); de donde proviene, quienes lo usaron, que significa... De hecho, cada vez que leo algo nuevo, subrayo nombres que me parezcan o raros, o lindos, tenía antes una lista de mujeres y hombres con nombres particulares pero la delincuencia es tal y se fue la última vez que me robaron la billetera. En todo caso, para retomar el tema...– lo debe a dos cosas (como casi todo). Primero; su origen, segundo; su característica. "Parece un turbante" -alguien debió decirlo al contemplarla- . Ahora bien ¡Vamos! no digan... "turbante", así sin más... como les dije, su origen; de donde proviene el tulipán, un turbante no es cualquier cosa, este es considerado un elemento espiritual, no tener un turbante, especialmente, en algunas culturas árabes es motivo de humillación y deshonra, por el contrario, tener uno es motivo de orgullo, y más allá de eso, su utilidad (aunque no lo crean), los protege de la arena y las altas temperaturas.
En fin, ya sé que me he ido un poco del tema, pero era necesario informarles que mi tulipán no es cualquier cosa, que su nombre, su tamaño, su color, su todo, es fantástico. Que ha sido además una flor por la que la gente se ha jugado mansiones e incluso la economía de una nación(y la libertad de algún loco) por unos cuantos bulbos de tulipán (en los años 1600 más o menos), flor insigne de países como Holanda y Turquía. Este turbante colorido, delicado, elegante y esbelto me gusta por lo que representa; el amor perfecto, la pasión y el romanticismo. Me gusta por lo que es y lo que hace, aún cortado puede seguir creciendo, no se detiene, no se doblega, no se cansa, es un flor con una misión: Vivir.
Foto: Julia Dávila
Foto: Julia Dávila
Foto: Julia Dávila
Foto: Julia Dávila
Foto: Julia Dávila
Foto: Julia Dávila
Foto: Julia Dávila
Foto: Julia Dávila
Foto: Julia Dávila
Foto: Julia Dávila
Foto: Julia Dávila
Si tienen al igual que yo ese gustito loco por los tulipanes pueden enamorarse viendo muchas fotitos en la cuenta de Julia Dávila en Instagram.Y ahora, nuestro buen amigo Pinterest. Chau.








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