Pero... ¡Ya qué!

Quizás no era el momento ni la hora, ese mensaje, ese café, el cine tal vez... Obviamente tampoco era tiempo de sus besos, sus abrazos, su cercanía. Nos precipitamos, no era ahora, no fue ayer, seguramente era mañana, pero arruinamos eso también...

Quisimos ir contra todo pronóstico, darnos todo, quererlo todo, pensamos que no perderíamos nada. Error de cálculo.

Comentarios