Marionetas del destino

Esos pedazos de dunas, que me regalaron tu sol, esas montañas de dudas que se rompieron con tu voz...

Telas, colores, caminatas... Pasos, sonrisas, estancias... Tu mirada, la mía, un beso (tal vez dos)... Somos marionetas, somos entusiastas. Somos nada -exclamó.

Le quema la piel el amor que lleva dentro, esos ojos vivaces que alguna vez amaron, hoy opacos y tímidos se esconden... Sus manos aún recorren por dentro su ropa, sus miedos, sus sueños.

Somos marionetas, pero somos.

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