"No te vayas", le dijo. Pero hace mucho tiempo había soltado ya las cuerdas que los unían... "No te vayas", como un deseo opuesto a otro que hace tiempo ya pedido estaba a las estrellas... "No te vayas", pero es él quien se fue primero.
Era apenas una estrella, fugaz, incesante y parpadeante, un poco de dorado le quedaba nada más. Una noche sin cautela sus harapos fue a estrenar, y aunque era una noche cualquiera se encontró con algo más... Alguien fijo estaba en ella, y un deseo le pidió, como cualquier fugaz estrella; negarse no podía, así que al trato accedió, creyendo por fin que esto le añadiría dorado a su color...
Lunas y lunas pasaron, y el deseo poco a poco se cumplió, un poquito de esperanza, otro poco de amor, risas y estridentes melodías de canción... Pero como pasa con los humanos; nunca nada es suficiente, otra fugaz estrella apareció, más dorada, muy enorme, que el corazón de su humano conquistó. Un deseo, luego dos, tres y un millón... Y de su vestido el dorado se esfumó.
¡Pobre estrella! Decían sus amigas, al mirarla de reojo como un ovillo en un rincón, ya no sale por las noches, ha perdido su color. Debemos cuidarnos de ese humano, nos vuelve estrellas de cartón... La Luna conmocionada al verla triste suspiró. "¡Ay, estrellita!"-dijo "te voy a devolver la ilusión".Pensó y pensó como reprender a ese humano ruin sin corazón, le susurró al oído un plan, y convocó a la junta estelar; cada una daría un poco de su brillo por una justa razón, no más deseos concedidos a humanos sin amor... Brilla y brilla la estrellita, hecha un ovillo ya no está, fingió estar ocupada cumpliendo el deseo de alguien más, y una noche engalanada ignoró a ese rufián... "Lo siento"-le dijo, "iré a cumplir el deseo de alguien más".
Vestida de escarcha la estrellita, risueña ahora está, ha aprendido a pedirse deseos pues sabe que nadie por ella los cumplirá...
Colgada está en el cielo, con su dorado corazón, cambio sus harapos por sueños, y sus ojos miran hacia otro balcón.
Asoma tus ojitos por las noches y mirarla tu podrás, junto a la luna está su sitio, brilla y brilla sin cesar, puedes pedirle un deseo y cumplido será, pero por favor no te olvides de guardar amor de verdad, pues sino por el contrario, soledad encontrarás... Pues una promesa escrita está en el cielo, no más deseos a humanos sin piedad.
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