Mayo nueve

Caricias que se estrellan en tu piel, tu piel que es la nada y lo es todo.

Mayo según el calendario mortal, mayo nueve, 7pm, aún reposaba el calor de aquel beso, la frescura de su aliento, el incontrolable proceso hormonal del deseo y la pasión recorría cada fibra de su cuerpo. Dijo adiós con la misma serenidad de cada día, con esos ojos negros cargados de historias y de sueños, dijo adiós pero yo respondí "te espero". Ninguno mintió, el se iba y yo iba a esperarle.

La calle estaba misteriosamente azul, un azul que envolvía su jersey y lo hacía lucir mucho más alto, fue cuando pensé en el enorme vacío que dejaba en mi pecho, la tristeza empezaba a formar un abismo, esa tristeza que se siente pocas veces, que te toma prisionero, sentía mi cuerpo temblar, te miraba, te alejabas, quería escuchar mi voz diciendo "no te vayas" lo ensayé varias veces en mi mente antes de soltar un... Grito, mi voz se quebró, se quebró en silencio, no había aire, te lo llevaste todo, no había aire y estos recuerdos pesan una barbaridad, te buscaba, habías desaparecido, aquel malvado tren te había secuestrado, mis piernas querían correr y querían descansar, era una mezcla de deseo y decisiones. Me desplomé, no había aire, te lo llevaste todo.

Ahora escribo, pienso que mis letras siguen ese tren suicida, escribo y te pienso, pero ya no te amo, ¿mis letras te siguen? Las amapolas, más rojas que nunca se han levantado esta mañana, vestidas de amor, las amapolas me lo han regresado todo, quizás lo Olvidaste en la siguiente estación.

Recuerdo ahora aquel "te espero" y mentí, fuiste el único sincero, dijiste "adiós" pero yo ya no te espero.

¿mis letras te siguen?

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