Era 5 de enero en el calendario, pero mi corazón había empezado a vivir apenas cuando tu mirada atravesó mis ojos esa mustia noche...
Vivía feliz hasta conocerte, hasta que me demostraras como un acto de magia que mi felicidad no era nada hasta que pude encontrarte, hasta atreverme a sonreírte, hasta esa caricia que nos uniera para siempre irremediablemente.
Vivía por pulsaciones inútiles que intentaban hacerme sonreír, vivía sin luces y sin algarabías, pero gracias a Dios, llegaste.
Vivía feliz hasta conocerte, hasta que me demostraras como un acto de magia que mi felicidad no era nada hasta que pude encontrarte, hasta atreverme a sonreírte, hasta esa caricia que nos uniera para siempre irremediablemente.
Vivía por pulsaciones inútiles que intentaban hacerme sonreír, vivía sin luces y sin algarabías, pero gracias a Dios, llegaste.
Comentarios
Publicar un comentario