Fin de la poesía tuya.

Las hortensias se abrían coloridas, como siempre en su saludo matinal, a pesar de la lluvia, que ligeramente las había empapado.

No, no eres tú, es tu eco, el eco de tu voz que se quedó preso en los rincones de mi alma, es el eco de tu voz que como un bombo retumba en mi mente, como el grifo que no terminó de cerrarse... Es tu eco que me llama, está ahí repitiendo mi nombre a pesar de la distancia logro escucharlo, dulce como el canto de un niño, y otras veces cruje como un trueno en el espacio.

No, no eres tú... torpemente busqué la manera de conservarte entero, entonces tomé un fragmento de tu melodía y la escondí en un rincón de mi cama, pero no, no eres tu, es tu recuerdo, es tu fantasma... Me abandonaste hace muchos vagones atrás, y ahora viajo sola en este tren que va camino hacia "algún lugar".

PD1: En el camino hay riveras, te hubiera gustado contemplarlas conmigo.

PD2: Te extrañé, no más, no hoy.

-escritos 2012-

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