Sincronía.

Era abril, llegaste a mi vida y tan ilusa yo creí que era al fin la llegada de la primavera...

Era abril en tus manos se abrían mis penas, me contaste tus heridas dibujaste para mis ojos tus más bellas sonrisas, era abril un abril con tintes de mayo (...) dejamos pasar varios trenes, yo ni siquiera podía mirarlos pasar, mis ojos se habían quedado fijos en el paisaje de tus cejas, pero tu aún los mirabas con tristeza, una noche de velas y espuma de champagne, una noche perfecta en la que ambos le dimos paso a la pasión te entregué mi candor y mis sueños como pequeños eclipses... y luego nada, en la mañana te embarcaste en el primer tren llevándote para siempre esas cejas espesas y tus sonrisas de retrato...

Conservo entre mis labios ese dulce sabor de nostalgia que me regalabas siempre, y en mis manos ahora tengo un ticket de tren también, no para seguirte sino para no estar aquí cuando regreses, estoy segura que si vuelvo a ver tus ojos de ámbar volvería entonces a encender las velas alrededor de mi cama..

La luna está descalza ahora, desliza sus dedos por mi espalda descubierta, la luna susurra frases y me amarra a sus brazos de escarcha, la luna me ha amado esta noche, y creo que yo también la he amado, pero en el fondo, como en un pensamiento ancestral continúo extrañando esos intrépidos ojos dorados...

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