Verde, todo estaba verde de esperanza, el corazón resoplaba entre mimbres enmohecidos...
Verde, todo era verde, verde como el dintel de tu ventana, verde como esos ojos de esmeralda. Todo es verde como el pasto y las iguanas, verde todo es tan verde y mi alma se puso al sol, y éste seco mis pigmentos...
Eran el mes de enero, tu cubrías tus piernas danzarinas con una falda salpicada de glaucos recuerdos en tu cuello una gargantilla de nostalgias azules... mirabas hacia todas direcciones y de repente te detuviste en mi corbata naranja. Entonces la luna sella sus labios y calla, tambaleándose trémula entre las nubes, intenta desaparecer, adormecerse entre las estrellas, pero mi canto sinuoso la despierta, y angustiada al fin me cuenta tus secretos, le has contado que me amas, que amas las corbatas naranjas y los ojos verdes, que amas el tintineo de mis pestañas.
Era el mes de enero, tu corbata naranja vibraba entre tantas iguanas y cometas verdes, me distraje de repente y pensé en un mundo lleno de sonrisas y mariposas serpenteantes, tus ojos llenos de esperanza y los míos con ese azul de la nostalgia, nuestros ojos se amaron mucho antes que nuestros corazones... era el mes de enero y caía sobre el verde pasto los primeros legajos de llanto de las nubes... sobre mi piel las primeras caricias de tus manos... era enero.
Enero marcaba el calendario y bailamos, bailamos un vals sobre las orladas tablas del salón tu corazón naranja latía, y el mío tan verde suspiraba, la luna nos miraba como en una letanía y esparcía con las nubes esas ligeras gotas que recorrían nuestra piel dorada... Enero era, y nuestras almas vacías al fin se llenaban.
Verde, todo era verde, verde como el dintel de tu ventana, verde como esos ojos de esmeralda. Todo es verde como el pasto y las iguanas, verde todo es tan verde y mi alma se puso al sol, y éste seco mis pigmentos...
Eran el mes de enero, tu cubrías tus piernas danzarinas con una falda salpicada de glaucos recuerdos en tu cuello una gargantilla de nostalgias azules... mirabas hacia todas direcciones y de repente te detuviste en mi corbata naranja. Entonces la luna sella sus labios y calla, tambaleándose trémula entre las nubes, intenta desaparecer, adormecerse entre las estrellas, pero mi canto sinuoso la despierta, y angustiada al fin me cuenta tus secretos, le has contado que me amas, que amas las corbatas naranjas y los ojos verdes, que amas el tintineo de mis pestañas.
Era el mes de enero, tu corbata naranja vibraba entre tantas iguanas y cometas verdes, me distraje de repente y pensé en un mundo lleno de sonrisas y mariposas serpenteantes, tus ojos llenos de esperanza y los míos con ese azul de la nostalgia, nuestros ojos se amaron mucho antes que nuestros corazones... era el mes de enero y caía sobre el verde pasto los primeros legajos de llanto de las nubes... sobre mi piel las primeras caricias de tus manos... era enero.
Enero marcaba el calendario y bailamos, bailamos un vals sobre las orladas tablas del salón tu corazón naranja latía, y el mío tan verde suspiraba, la luna nos miraba como en una letanía y esparcía con las nubes esas ligeras gotas que recorrían nuestra piel dorada... Enero era, y nuestras almas vacías al fin se llenaban.

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