Y recordar como en un sueño esas épocas tristes del año, épocas en las que las hojas secas desnudan al pobre árbol...
Era Agosto un hermoso agosto de sol y de colores, tu falda gris se movía en sincronía con mis latidos, como si ambos tuvieran los mismos deseos, tus labios pálidos bordeaban tu cálida sonrisa, tan cálida que por un momento pensé que era tu sonrisa lo que me abrigaba... caminaste hacia mí y me besaste, fue una hermosa sorpresa, fue como si un millón de estrellas fugaces de repente decidieran jugar en mis labios, no lo hacías a menudo, pero cuando demostrabas tu cariño en público lograbas que hasta el más ínfimo centímetro de mi alma delirase, como si la muerte fuera el siguiente paso, después de haber obtenido semejante regalo...
Era agosto y nos tomamos de la mano, caminamos por esa línea que nos separaba del mar y de los sueños, caminamos mientras tu voz figuraba ser el canto de los gorriones, no dejaba de ver tus ojos, cristalinos y melancólicos, como buscando algo más allá del mar y del cielo y encontrándome sólo a mi de consuelo...
Era agosto y nuestras manos se detuvieron en un semáforo, me besaste por última vez y partiste hacia ese mar de sueños, tu falda gris nunca más se movió con el viento, mi corazón ha perdido su sincronía, te esperamos, he hecho flan para tu regreso...
Era Agosto un hermoso agosto de sol y de colores, tu falda gris se movía en sincronía con mis latidos, como si ambos tuvieran los mismos deseos, tus labios pálidos bordeaban tu cálida sonrisa, tan cálida que por un momento pensé que era tu sonrisa lo que me abrigaba... caminaste hacia mí y me besaste, fue una hermosa sorpresa, fue como si un millón de estrellas fugaces de repente decidieran jugar en mis labios, no lo hacías a menudo, pero cuando demostrabas tu cariño en público lograbas que hasta el más ínfimo centímetro de mi alma delirase, como si la muerte fuera el siguiente paso, después de haber obtenido semejante regalo...
Era agosto y nos tomamos de la mano, caminamos por esa línea que nos separaba del mar y de los sueños, caminamos mientras tu voz figuraba ser el canto de los gorriones, no dejaba de ver tus ojos, cristalinos y melancólicos, como buscando algo más allá del mar y del cielo y encontrándome sólo a mi de consuelo...
Era agosto y nuestras manos se detuvieron en un semáforo, me besaste por última vez y partiste hacia ese mar de sueños, tu falda gris nunca más se movió con el viento, mi corazón ha perdido su sincronía, te esperamos, he hecho flan para tu regreso...

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