Al fin el girasol se agacho a recoger los pétalos.

Después de algún tiempo en primavera quizás, volverás a mirarme con mis flores compitiendo con el sol y tú como siempre, tan arbitrario, querrás atraerme hasta ti...

Pero sumido en esa pequeña angustia del no poder, desearás al menos acariciarme con la mirada, pero no lo conseguirás, tu mirada para entonces se habrá achicado hasta volverse espuma nada más... Ya mi piel no te ansía, como lo hacía tiempo atrás. Te quedarás entonces  observando el espectáculo de mis pétalos danzando al ritmo de otros latidos, gira el sol esta vez alrededor mío, como si el mundo entero encontrase su eje en mí (ahora se trata de mí) soltaré por piedad un pétalo y el viento cómplice rociará mi perfume sobre ti,  aquel perfume mío besara tu frente, recogerás esa pequeña migaja halagado y soberbio, y para cuando levantes tu rostro no estaré más, entonces al fin habrá llegado para ti, la noche...


Comentarios