Algunas veces oigo tu canto, en lo profundo, lo escucho claro y ligero como se deja escuchar el viento cuando el mar lo acaricia...
Te escucho, estás tan lejos, pero tu canto es rotundo, es preciso porque no cantas con tu voz, sino que tus versos atraviesan la atmósfera del tiempo llegando a hasta mi corazón... Entonces tus acordes se dejan oír en medio del ruido y del silencio, entonces esos necios acordes me obligan a cerrar los ojos, me transportan, me atraviesan, como si se tratase de una luz, una sublime luz violeta...
Tu voz está en mi interior, está dentro mío, tallada en mi piel, tu voz transpira por cada poro... se camufla con mis sonidos, tu voz se escapa en mi mirada, tu voz soy yo, tu voz es el alba, es también las risas contagiosas de unos niños (...) Tu voz, tu voz es el silencio...
Tu voz sigue viva en mis letras, se reproduce como un eco a través de mis manos... Tu voz grita, tu voz me llama. Tu voz se abre paso entre mis labios, convirtiéndose en un suspiro quizás, en un grito, o en llanto... Tu voz intenta danzar con cada latido, se acurruca entre mis sienes, se enreda en mi cabello, tu voz juega traviesa por el borde de mi espalda. Pero luego viene mi forma favorita, la manera en la que tu voz luce más hermosa, más excelsa, la que se logra apreciar incluso sin oírla, tu voz tan compleja, tan distinta, tan excéntrica, puede convertirse con un ligero movimiento en una sincera sonrisa... esa que siempre termina tatuada en mi boca...
Te escucho, estás tan lejos, pero tu canto es rotundo, es preciso porque no cantas con tu voz, sino que tus versos atraviesan la atmósfera del tiempo llegando a hasta mi corazón... Entonces tus acordes se dejan oír en medio del ruido y del silencio, entonces esos necios acordes me obligan a cerrar los ojos, me transportan, me atraviesan, como si se tratase de una luz, una sublime luz violeta...
Tu voz está en mi interior, está dentro mío, tallada en mi piel, tu voz transpira por cada poro... se camufla con mis sonidos, tu voz se escapa en mi mirada, tu voz soy yo, tu voz es el alba, es también las risas contagiosas de unos niños (...) Tu voz, tu voz es el silencio...
Tu voz sigue viva en mis letras, se reproduce como un eco a través de mis manos... Tu voz grita, tu voz me llama. Tu voz se abre paso entre mis labios, convirtiéndose en un suspiro quizás, en un grito, o en llanto... Tu voz intenta danzar con cada latido, se acurruca entre mis sienes, se enreda en mi cabello, tu voz juega traviesa por el borde de mi espalda. Pero luego viene mi forma favorita, la manera en la que tu voz luce más hermosa, más excelsa, la que se logra apreciar incluso sin oírla, tu voz tan compleja, tan distinta, tan excéntrica, puede convertirse con un ligero movimiento en una sincera sonrisa... esa que siempre termina tatuada en mi boca...

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