Y abrieron sus pétalos, y destellaron sus colores, y su perfume se esparció temprano en torno a mi cabello, fabricando dulces cometas que eran dirigidas por el compás de tus besos, el compás de tus fantasías... Tu voz, esa dulce melodía del tiempo me seducía desde todos los rincones rompiendo mi leve silencio, tornándolo para siempre en sonrisas. Entonces no volvimos a ser una triste flor y un perdido colibrí, sino, dos sublimes amantes...
Me regalaste esos dos lirios de tus labios y tu impecable sonrisa de brisa y de antaño, tus manos, tragicamente serenas disfrutaban de esas pequeñas cosas que no se pueden ver, y entonces me abrazaste y sentí por un efímero átomo de tiempo que todas las luces me acariciaban, el mundo se detuvo para siempre encapsulándome en esos ojos, en esos besos tuyos, guardándote a ti en este pecho mío... hasta el mágico momento en que volvamos a encontrarnos...
Me regalaste esos dos lirios de tus labios y tu impecable sonrisa de brisa y de antaño, tus manos, tragicamente serenas disfrutaban de esas pequeñas cosas que no se pueden ver, y entonces me abrazaste y sentí por un efímero átomo de tiempo que todas las luces me acariciaban, el mundo se detuvo para siempre encapsulándome en esos ojos, en esos besos tuyos, guardándote a ti en este pecho mío... hasta el mágico momento en que volvamos a encontrarnos...

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