La ciudad se apaga, los niños dejan de reír, las miradas de los amantes son adornadas por luces de faroles, de fondo se escucha Claro de Luna... La inmensa ciudad se detiene y calla, calla para escuchar los susurros enamorados de sus habitantes, callada y sigilosa contempla el paso de dos extraños que se toman de la mano, la ciudad nos mira, la ciudad sonríe con esos besos que robamos, con esos besos que nos roban... Pero ahora mismo, la ciudad está llorando, afuera llueve, afuera hay nieve, no puedo evitar contemplar por mi ventana como se deslizan presurosas y seductoras gotas de magia de luna... y no puedo evitar sentirme triste porque no estás para abrigarme, porque en mi interior mueren pequeñas golondrinas de frío y de hambre, cientos de jilgueros que se quedaron atrapados, que no partieron contigo cuando escapaste de mis brazos ya no cantan, su voz se ha apagado, ¡pobres jilgueros atrapados!...
Que suerte tiene la ciudad, pronto llegará la primavera, se llenarán las aceras de azucenas y graciosos girasoles, sin embargo yo me detengo presa de este invierno, presa de la misma constelación que formaron nuestros labios en el último beso, cautiva de esas palabras con las que me desnudabas cada noche.. seguiré aquí; presa y herida...
En esas ocasiones en las que mi cuerpo vencido cae en las vivas llamas del placer, tu voz se cola y hace eco en mi pecho, culpándome... Entonces los hilos de tu recuerdo vuelven a tejerse finos y fuertes en torno a mi, en torno a mi alma y vuelvo a tus brazos, y regreso a mi jaula...
Quisiera poder incendiar mi alma con tus recuerdos, quisiera instalar un girasol de primavera o tal vez el sol de verano.. pero sigue nevando, sigo temblando y sigo sentada mirando como tus ojos se deslizan por mi ventana...
Que suerte tiene la ciudad, pronto llegará la primavera, se llenarán las aceras de azucenas y graciosos girasoles, sin embargo yo me detengo presa de este invierno, presa de la misma constelación que formaron nuestros labios en el último beso, cautiva de esas palabras con las que me desnudabas cada noche.. seguiré aquí; presa y herida...
En esas ocasiones en las que mi cuerpo vencido cae en las vivas llamas del placer, tu voz se cola y hace eco en mi pecho, culpándome... Entonces los hilos de tu recuerdo vuelven a tejerse finos y fuertes en torno a mi, en torno a mi alma y vuelvo a tus brazos, y regreso a mi jaula...
Quisiera poder incendiar mi alma con tus recuerdos, quisiera instalar un girasol de primavera o tal vez el sol de verano.. pero sigue nevando, sigo temblando y sigo sentada mirando como tus ojos se deslizan por mi ventana...

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