La bohème

Me vestí el alma de fiesta y cubrí mis tristes pies con esos zapatos negros de charol para salir a tu encuentro, coloqué en mis labios pequeñas gotas de amor para hablarte mientras mirabas ese atardecer  por la ventana ofreciéndome a ratos tus miradas tan leves, profundas y graciosas... ¡Ay! como me miras, me miras como si fuera yo ese pedazo de historia que no se termino de contar, como si fuera yo ese tesoro que olvidó algún pirata lejano... Cuando tu me miras corazón, las torpes líneas de mis labios bailan al compás de tu voz y forman esa media luna que tanto dices que te gusta...

¿Recuerdas aquella vez?.. Cuando entre la presión de la gente y la suavidad de esas manecillas incansables del reloj decidiste por fin detener el tiempo, de la manera más bella, quitándome el aliento junto a estos labios que ansiosos estaban por hundirse en el mar de tu alma.. ese segundo de paz. Paz y colores...

Estas minúsculas agujas que se clavan dulcemente en mi pecho, son agujas de felicidad, y sonreí siempre cada vez que nuestras almas se juntaban en el puente de los besos.. Hasta entonces no podía estar segura si me había mudado al País de las Fantasías, sólo sabía que tu convertías cualquier lugar en mi sitio ideal...

Luego llegaron tu canto y tus trucos, y esos sutiles gestos que tienes al hablarme, llegaron también tus manos y tus actos dóciles, esas eternas palabras, esos susurros que retumbaban en mi alma obligándome a amarte... Pero  irremediable se acerco deprisa esa danza de la despedida, entonces tus manos y tus risas me exiliaron, esas suaves cosas que siempre me habían inundado de repente vaciaban mi vida; fugaces y grises, como un murmullo que lentamente se apaga, ese  murmullo que en otras estaciones fue canto y risas, fue suspiros y poesía ahora sólo son tristeza y melancolía...

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