Tenías en el corazón como hermosas llagas que te empeñabas en ocultar y en esa piel descubierta al sol mostrabas orgulloso el éxtasis de la pasión después de una noche cualquiera..
Me senté a media luz frente a la ventana que era nuestra, junto a ese espacio vacío y miré como en un sueño esos ojos distantes tuyos, los recordé siempre fijos en la luna, como hipnotizados, como si ella te hablara a través de su luz y su noche, y aquellos celos que sentía hacía ella regresaron de pronto... A veces la miro, con algo de ternura amarga, pensando que en otro lado estás tu, mirándola también como cada noche, pero tu mano ya no está tomando la mía, y mis ojos que en lugar de ver la luna siempre te miraban a ti, ahora se encuentran perdidos, como fugaces estrellas que amenazan con morir a su paso, tristes estrellas que sólo pueden ser salvadas por un deseo..
Esas charlas que ejercían tus fuertes manos con las mías, ellas que se amaban siempre, ellas que se extrañan... Esas tazas de café que ahora observan con afán mis labios, esperando ser consumidos por mi nostalgia, intentando calentar el frío de mi alma... Pero este frío es absoluto, a veces sueña con tibios amaneceres, con tus manos recorriendo mi espalda y mi cuello, mis oídos que felices se convertían en el recipiente donde repetías en susurros: "te amo".
Te voy a extrañar por la eternidad de un segundo, por un instante y para siempre.. ¿Te amaré? quién sabe... pues esta noche al fin he decidido beberme tu café, y con él tu recuerdo, esta noche he tejido en mis manos esperanzas, ilusiones y sonrisas (...) esta noche me abrí el escote, me he puesto tacones y coloque algo de carmín en mis labios.. ¿Preguntas por tu foto? hice un collar con los pedazos.. Ese espacio en la cama, ese espacio en mi ventana será lleno de brisas de amor y suaves tragos de coñac. Mi alma lentamente llenará tu espacio y estos labios que como hojas secas caían de extrañarte, de pronto serán envueltos en eternas primaveras, mi piel, como una llama arderá de pasión en otro cuerpo, lejos de ti, lejos de tu embriagante abrazo.
Espero que esa hermosa herida que conservabas intacta en tu pecho mientras soñábamos con la vida haya sanado y esa piel ligera y palpitante de lujuria haya al fin tomado un descanso sobre verdes pastos y azucenas... Esa poesía que elaboraban tus dóciles labios al hablarme serán cubiertos esta noche por la lluvia que se desliza en mi ventana semivacía, antes de irme contemplaré con la luna esas pequeñas cosas que terminan con la lluvia...

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