Ciento diez y ocho cardos marchitos, ciento diez y ocho menos uno... Menos tu, menos la esperanza que representan tus besos... Ciento diez y tantas efímeras alegrías hasta hallar en tu sonrisa esa eterna felicidad...
Los segundo morían al unísono, las gotas de lluvia ya no caían...y los cardos con dolor morían..
Ciento diez y ocho cardos, hasta que nuestros labios se juntaron y dejaron entre ver esas luces de colores, esas risas infinitas, esas que duran más allá del abrazo, más allá del viaje que emprenden los jilgueros... Más de cientos y aquí estás, quién iba a decirme que esta era la cifra del amor? quién iba a contar los cardos derramados con promesas de "para siempre" con anhelos de un segundo... Sin embargo estabas tú, esperando ese roce íntimo del cardo y la hierba, entonces apareciste... apareciste para hacerme feliz y has traído en tus manos tantos lirios perdidos con lo que sujetaré mi trenza..
Los segundo morían al unísono, las gotas de lluvia ya no caían...y los cardos con dolor morían..
Ciento diez y ocho cardos, hasta que nuestros labios se juntaron y dejaron entre ver esas luces de colores, esas risas infinitas, esas que duran más allá del abrazo, más allá del viaje que emprenden los jilgueros... Más de cientos y aquí estás, quién iba a decirme que esta era la cifra del amor? quién iba a contar los cardos derramados con promesas de "para siempre" con anhelos de un segundo... Sin embargo estabas tú, esperando ese roce íntimo del cardo y la hierba, entonces apareciste... apareciste para hacerme feliz y has traído en tus manos tantos lirios perdidos con lo que sujetaré mi trenza..

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