Mientras oscurece

La luna aparecía, soberbia y elegante como casi cada noche.. 
La luna eras tu, mi vida era tu mirada, recuerdo aquella tarde cuando compartimos un preámbulo de risas.. que terminaron en el compás infinito de tus labios, como aquella canción desgastada de Serrat en la que habla de Lucía (...)
¿Y si.. aquella tarde no sólo te di un beso? quizás esa tarde sin darme cuenta susurré tu nombre al viento, entonces acaricié mi mejilla imaginando que eran tuyas mis caricias.. y de pronto vi algodones de azúcar  y arco iris todos llenos de tu nombre, tu voz y tu sonrisa... yo sólo reía, solamente habían risas, y te entregué entre llantos entusiastas mi alma y mis brazos, pensando que no me alcanzaría pedí un préstamo a la vida y entre pausa y pausa guardé en uno de tus bolsillos la eternidad de mis labios.. la eternidad de mi risa.

Pero, tarde me di cuenta...¡Amor, tu no eres la luna! tu sólo eras viento.. como una pequeña brisa que acarició mi cuello dulcemente y luego se marchó en busca de otros sueños.
Me duele el alma corazón, me duele la vida, me duelen los besos, duelen tus heridas...

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