Cantaré para no ahogar mi voz con tu nombre. Ya es tarde corazón, no pensemos en las cosas que no fueron, ni siquiera en las que fueron, a estas alturas sólo nos pertenece pensar en las cosas que definitivamente no serán y no seremos... Como aquella rosa que nunca aprendió a volar, porque le salieron pétalos en lugar de alas, como el mar que no conoce el silencio y que vive enamorado del cielo, aunque nunca lo ha podido tocar..
Así algunas veces tu eres mi mar, y otras tantas eres mi cielo.. y me das paz. Y a veces eres ese aire que se escabulle y se mete en nuestras almas y nos permiten ser libres y volar, que me ampara con sus silencios y me inquieta con sus gritos, y que conserva eterno ese azul melancólico en tus ojos...
Ven antes que el alba aparezca, ámame como se aman el colibrí y la flor, y deja tatuada la imborrable marca del amor en mi cuello, y que permanezca eterna, así como eterno estás en mi corazón, luego puedes irte si quieres, pues ya te conservo para siempre mío en mi alma y en mi cuerpo.. y sin darte cuenta guarde en tu pecho delicados suspiros que limpiaran tu mundo cuando ya no me tengas, y que mojarán los campos de tus ojos cuando reconozcas mi pérdida... Pero no me dejes hablar más, ven, cállame! Déjame conocer el silencio, el silencio de tus labios.

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