Brotaran felices los lirios una mañana, luego de la breve pausa del canto gregoriano, los niños correrán felices; riendo a carcajadas con dientes incompletos... mientras tanto su voz se quedará atrapada en el silencio de la tierra que se deja llevar por los pasos, que se desprende de sí misma, porque ese es su trabajo... que se aleja de ella misma con cada paso, con cada espacio.. Así en ocasiones el alma se ve sacudida por el tiempo, debe desprenderse de sí misma, debe hacerse pequeña para caber en cada pisada, para huir con cada zancada, con cada huella de la gente que viene y se va.. que corre, que ríe, que canta, que ama...
Aquel recuerdo mohecido y aquel aliento a cigarrillo.. tantas caricias y tantos versos atrapados por el manto encápsulable del tiempo; vibrante e inútil... Ya no estás, ya no se escucha tu risa en mis paredes, ya no se pintan de azul las azucenas, ya no hay ese rojo carmín en mis labios, sólo una pequeña y traviesa sonrisa al recordar, recordar que me reduje, transformándome casi en nada sólo para que puedas llevarme en ese pequeño espacio de tu alma.. Recordar que arroje la mitad de mi vida y mis colores para que entrarás completo, con la inocente esperanza de adherirte a mi para siempre... Entonces se fueron los colores, entonces; se fue todo a la mierda...
Acariciando el compás del tiempo se van esos tintes de nostalgia, a veces el sol me envuelve entre los colores, a veces me hace cosquillas, y me pongo a reír(sí, como una loca)... Entonces miro, y no es el sol, y no son los colores, y tampoco es la nostalgia.. En ese momento me doy cuenta que son las voces de mis amigos, aquellos sonidos cálidos y potentes, me doy cuenta así que sólo necesito un ticket para volver a la vida, al mismo tiempo sonrío, pues ese ticket ya lo tengo, siempre ha estado conmigo...

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