Cuando las azucenas canten su himno otra vez, como cuando éramos uno los dos, querrás observar mi sonrisa otra vez y pensar (acertadamente) que eras el ferviente creador de cada una de ellas, pero, para entonces las tristes azucenas te dirán que no hay más sonrisas, que todas se escaparon de mis labios y se escondieron en tus bolsillos cuando te marchaste...
Te escribo ahora desde aquí resignándome una vez más a esta eterna noche, no sé cuantos soles harán falta ver de lejos, alumbrando a otros y solo brindándome pequeños destellos de recuerdo hasta que logre olvidarte, pues ya perdí la cuenta (como Hansel y Gretel perdieron el camino), ha pasado tanto tiempo sin que te des cuenta, de que tengo miedo; te veo tan sereno, tan gracioso.. tan perfecto, que a veces solo quiero esconderme de tu sol, tanto te he perdido, y siempre te he vuelto a encontrar, más cautivo, más sincero... más claro, más como tu... como si todos los soles galácticos cupieran en ti... Ese jueves pusiste la ilusión en mis labios, y acariciaste la sed de mi alma.. por ti, ayer el olor del recuerdo se posó en mis manos a través de ti. Hoy me tienes aquí, entregándote cuanto soy y cuanto tengo, aunque nunca te enteres, aunque nunca sea mío tu sol..

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