Estoy aquí, esperando algo, pero no sé bien qué...
Luego me consuelo con cierta frase que salta a mi cabeza de pronto "Los recuerdos humanos no conocen el verdadero olvido. No importa cuan duro trates de olvidar algo, siempre permanecerá en tu mente". Pienso entonces que no podrás olvidarme, que tus labios serán míos siempre, y que aún si mis ojos no vuelven a tener el deleite de mirarte otra vez; cuando mires a algún desadaptado rehusándose a tomar la sopa, o algún rostro levemente inclinado hacia la derecha, alguna otra loca desaforada por los gatos, la aventura y la lectura... entonces inevitablemente me recordarás a mi, a mi, sólo a mi.
Espero, espero las barajas del destino y la suerte, espero por tu sonrisa, espero que tu corazón vuelva a palpitar cuando me vea.
Quizás espere un retroceso en el tiempo, quedarme ahí, mirando tus ojos transparentes, mirando sin ver que me miran, contemplando que se irritan, que se mojan y se derraman por tus mejillas esas miradas que sólo son mías... Quizás quiera quedarme ahí, porque ahí siempre regreso cuando todo va mal, incluso cuando este amor lastima. Vuelvo ahí y te miro, y entonces están tus ojos y los míos... tus labios se mueven, seguramente me hablan, seguramente si fuera otro momento me quedaría hipnotizada por tu voz, pero esta vez son tus ojos, dices palabras que no entiendo, quizás incluso me prometes algo, o te excusas, y es muy probable –conociéndome como me conozco– que yo también te esté diciendo algo, tal vez se me escapó un "te amo", pero no lo recuerdo, esta esa especie de techo despejado y nosotros, y nadie nos ve, estamos rodeados de personas pero no nos miran (...) No te miento, bueno, sólo nos vio un señor que con pesar movió la cabeza, pude adivinar sus palabras "son tontos, se aman y se dejan", pero él no sabe, siempre hemos estado juntos... Siempre serás el primero, mi único.
Tus párpados inferiores están inflados y rebosan, tus gestos... todo sucede como una película de los años 20, y como si hubiera tomado éxtasis, justo luego de ese beso último que nos dimos (que me diste), entonces todo ocurre rápido, te alejas, te llevan, y siento por un leve momento que el libro de mi historia (que por un momento fue nuestra, esa que sólo sabemos los dos) arranca páginas como si nunca hubieran existido, tu te empeñas en ser fuerte, pero yo no puedo. Duele. Te vas, me dejas. No puedo acercarme, hay barreras. Me detengo y no sé bien dónde ir ahora que no estás cerca, ahora que no tengo que intentar ocultar lo asustada que estoy por despedida y que me da miedo el olvido (tu olvido), esa despedida que sabía que llegaría, ¿momentánea o eterna? no importa. Me tumbo en un rincón dejando que me miren, que vean que sufro, que vean lo que se siente desprenderse del amor, Lo triste que es pensar que se termina aunque sea por un momento. Lo duro que es renunciar a tus besos.
Espero, espero las barajas del destino y la suerte, espero por tu sonrisa, espero que tu corazón vuelva a palpitar cuando me vea.
Comentarios
Publicar un comentario